
COZUMEL.– La justicia por propia mano se hizo presente! Esta mañana, el rugido de la indignación civil sacudió la 40 Avenida entre calle primera sur y 23, donde un grupo de cozumeleños, hartos de que les arrebaten el fruto de su esfuerzo, decidieron no esperar más a las autoridades y «reventaron» un cuarto de renta donde se escondía una presunta banda de ladrones de motos.
¡A CASCAZOS LOS SACARON!
Cansados de que el robo de caballos de acero sea el pan de cada día en la isla, los vecinos irrumpieron con furia en el domicilio. Al grito de «¡ya basta!», los ciudadanos sometieron a dos sujetos y una mujer a punta de cascazos, dándoles una «calurosa» bienvenida antes de que la Policía Municipal lograra rescatarlos de la turba enardecida.
EL BOTÍN Y EL RESCATE
En el lugar se respiraba tensión. Mientras los agentes forcejeaban para llevarse a la tercia a los separos, se logró el aseguramiento de cinco motocicletas, presuntamente robadas, que ya están bajo la lupa de la Fiscalía General del Estado.
Entre el caos, personal del GEAVIG tuvo que intervenir para poner a salvo a un bebé que se encontraba en la vivienda, quedando bajo resguardo oficial mientras sus supuestos cuidadores rinden cuentas ante la ley.
IMPUNIDAD QUE QUEMA

En un Cozumel donde las autoridades suelen brillar por su ausencia y los reportes de robo quedan en el olvido, el operativo ciudadano de hoy deja un mensaje claro: la gente ya no está dispuesta a seguir siendo víctima. Ahora queda en manos de la FGE investigar si estas «joyitas» son los responsables de la ola de robos que azota a las familias isleñas.

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